
Al margen de herramientas, de técnicas, de tecnologías y cualquier otra cuestión que venga a enriquecerla o a complicarla, la Fotografía -al menos como medio de expresión personal- sigue teniendo toda su esencia en aquella yuxtaposición del ojo, con el cerebro y el corazón, que decía Cartier-Bresson del momento decisivo.
El éxito consiste en hacer lo que a uno le gusta. O por lo menos en intentarlo.
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